Pablo Sorozábal


Nació en San Sebastián, en el seno de una humilde familia numerosa. Comenzó a estudiar Teoría Musical y violín con Alfredo Larrocha en la Academia Municipal de Música de San Sebastián, para pasar más tarde a formar parte de la Orquesta del Casino de San Sebastián, con solo 17 años. Más tarde, en 1918, acude a Madrid para tocar en la Orquesta Filarmónica. Gracias a su indiscutible capacidad musical consigue una beca de 1.500 pesetas de la diputación de Guipúzcoa para ir a ampliar sus estudios musicales a Alemania, primero en Leipzig, donde tuvo su primer contacto en el mundo de la dirección al hacerse cargo de la Gotriansteinwegorchester logrando sus primeros éxitos, para luego continuarlos en Berlín, donde terminaría.


Inicia su actividad lírica en 1931, al estrenar la opereta Katiuska, la mujer rusa, a la que seguirían otros títulos tan importantes como La Isla de las Perlas (1933) y Adiós a la Bohemia (1933). En 1934 estrena La del manojo de rosas, con la que termina de cimentar su fama como compositor, tras otros títulos como No me olvides (1935), o La Casa de las Tres muchachas (1935), consiguiendo en 1936, con La tabernera del puerto, uno de sus más resonantes éxitos.

Se distinguió por su labor sinfónica y de cámara, que reúne también obras como Capricho Español, Suite Vasca, Txistulariak, etc. Siempre estuvo muy apegado a las costumbres vascas y reconoció en El Caserío (de Jesús Guridi) una partitura magistral, pero un libreto que según él banalizaba al pueblo vasco y no lo representaba.

La simpatías liberales de Sorozábal le dejaron un tanto aislado tras la Guerra Civil española con lo que muchas de sus posteriores zarzuelas fueron representadas antes fuera de Madrid o en teatros de menor prestigio de la ciudad. Algunas de ellas son el ambicioso romance alegórico Black, el payaso (1942) o el sainete Don Manolito (1943). Realizó también contribuciones en el campo del cine, como la banda sonora de Marcelino, pan y vino.


Su labor como director de la Orquesta Sinfónica de Madrid finalizó de manera abrupta en 1952, cuando

le fue denegado el permiso para dirigir la Sinfonía Leningrado de Shostakovich.[Con su muerte en Madrid el 26 de diciembre de 1988, el recorrido histórico creativo de la zarzuela llegó a su fin. Su legado e influencia sobre dicho género fueron decisivos. Su hijo Pablo Sorozábal Serrano fue también compositor.


En 2013, Mario Lerena, uno de los musicólogos que mejor conoce la obra de Sorozábal, escribió en la Universidad del País Vasco una tesis doctoral en la que se analiza magistralmente la música teatral de Pablo Sorozábal.


Más información en la excelente web de Eresbil



Lírica

Sinfónica

  • Capricho español (1922)
  • Suite Vasca (1923)  
  • Variaciones sobre un tema popular vasco (1927)
  • Paso a cuatro (1956) 
  • Marcha de Deva (1956)  
  • Gernika, marcha fúnebre (1966)
  • Variaciones para quinteto de viento (1988)

Bandas sonoras

Comentarios